domingo, 15 de noviembre de 2009

La escalera de Escher

Comenzar las cosas a primeros de año me recuerda el voluntarismo de los principios de curso y el abandono masivo de quienes se procuran nuevos conocimientos o habilidades en las mismas fechas. Claro que no hablo de los jóvenes ni de sus obligaciones académicas. Como quiera que sea, inicio mi blog en diciembre, ya casi fenecido 2009, y le deseo largo y ancho camino, frutos maduros y falta de tibieza.


Imagino que conocéis a Escher y sus perspectivas imposibles. Especialmente me atrae su escalera porque la interpreto como un símil de retroalimentación. Pienso que hay dos maneras -quizás más-, de no llegar al fin de las cosas. Sócrates , ya sabemos, nunca alcanzaba un final en los diálogos escritos por Platón. Al fin y al cabo, él sólo pretendía que cada cual descubriese la verdad por sí mismo, sólo intentaba, provocaba, que cada uno pariese sus ideas -era el oficio de las parteras el que él decía practicar-. Ese fallo aparente, tal como un fracaso paradógico, no es negativo, bien al conrario.


Existe, sin embargo, otro tipo de inconclusión: el abandono injustificado y, como se comprenderá fácilmente, ése no nos interesa en absoluto. No alcanzar metas no es un fracaso: Itaka, recordadlo, ya nos dio el viaje. El esfuerzo, muchas veces -igual que las obras de arte-, se justifica en sí mismo. El logro es un regalo al esfuerzo que sólo indica que tiene que nacer un nuevo empeño, que hay que continuar subiendo y bajando la escalera, que un final elicita una nueva acción. Pues bien, esa es "La escalera de Escher en el propósito que yo le adjudico.


Y es así como comienzo hoy este blog con la sóla pretensión de comunicar aquellas cosas que pienso y sobre las que siempre me he expresado con libertad, como alguien que no debe nada a nadie. No disimularé mi gusto por las cuestiones políticas sobre las que escribo habitualmente en El laberinto, mi columna semanal en EL MUNDO HUELVA NOTICIAS todos los viernes, el mismo día que suelo participar en una mesa de debate en esradio (FM 103.5). Aún así, naturalmente "nada humano me será ajeno" Una vez milité en una formación que creí que en aquel momento representaba el centro reformista, pero pronto descubrí que mi lucha por un acercamiento a las causas liberal y del humanismoi clásico en el seno de ese partido no eran posibles, y abandoné. Después fui invitado a dirigir en mi ciudad (Huelva), y desde la total independencia, la campaña por el no en el referéndum para la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía. Pensaba -y sigo creyendo-, que Andalucía merecía algo más.


La escalera de Escher es un brindis a quienes creen que la evolución humana es un recorrido sin fin, un continuo acercamiento a lo siempre perfectible. Ya sabéis: nada humano nos será ajeno pero, ojo, siento predilección por aquellos conscientes de nuestra necesidad de trabajo individual sobre nosotros mismos. Mi ideario empieza en el individuo y en la necesidad de todos de elaborar nuestros caracteres y afrontar nuestras desadaptaciones para ser personas cabalescon capacidad para movernos socialmente con eficacia. Así pues, escribiré sobre todo aquello que crea pertinente y esperaré vuestra colaboración desde los comentarios que creáis necesarios. Bienvenidos a esta escalera que quiere describir un recorrido de franqueza y un ejercicio de crecimiento y realidad.