El cinismo socialista sólo es posible en lugares ocupados ideológicamente por un partido que se ha adueñado de todos los espacios políticos y sociales. A Guadalupe Ruiz habrá que agradecerle muchas cosas -no seré yo quien diga que no ni quien diga que sí-, pero no se puede ignorar que paralizó en su día la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) del conocido como Monumento a Colón o Monumento a la Fe descubridora. Este gesto, por sí solo deslegitima a la Sra. Ruiz como responsable de la comisión elaboradora del documento para que la Rábida pueda ser declarada Parimonio de la Humanidad porque, además, aquella negativa posibilitó la construcción por parte de Endesa de la central de ciclo combinado en la Punta del Sebo justo detrás de dicho monumento y erigió a la central en la líder paisajístico de una de las vergüenzas onubenses.
La Sra. ruiz lleva muchos años en política, en cargos de responsabilidad siempre dentro de las filas del socialismo. La asunción por parte de la mayoría de los políticos de que lo suyo es una profesión y no el servicio público que representó en otros tiempos, posibilita que las guardias de los partidos -en este caso el PSOE-, convertidos en auténticas nomenclaturas como en las dictaduras soviéticas, vayan rondando por diversos estamentos de poder o adyacentes sin que parezca que ese ciclo tenga fin. Esa era, por ejemplo, la forma de actuar de la Falange o de cualquier régimen totalitario -los más informados ya sabrán qué está pasando en Sevilla entre la Junta de Andalucía y la esposa del número 2 del socialismo andaluz, Rafael Velasco. Ni para el Sr. Velasco ni para la Junta lo que está sucediendo es noticiable, todo es absolutamente normal-
En cualquier caso, el nombramiento de la Sra. Ruiz en la responsabilidad que se le encomienda, es como poner a los zorros a cuidar de las gallinas conociendo cuál fue su actitud en 2003. Y además, la apropiación continua de los políticos y de las instituciones de los que son empresas civiles da mucho miedo, produce auténtico estupor a las mentes librepensadoras y amantes de la libertad. Petronila Guerrero se apropió del proyecto civil y ahora se lo entrega a quien ya demostró su desafecto por algo tan sensible en la historia y la cultura de la ciudad. Y nosotros, ¿qué se supone que tenemos que hacer?