sábado, 12 de febrero de 2011

ONUBENSES ÚTILES




Estuve interesado por la política durante mucho tiempo, desde la adolescencia, que yo recuerde. Es más, no creo que haya dejado de estar implicado nunca, es sólo que las cosas no parecen ahora adecuadas para la política activa a no ser que el planteamiento sea la refundación democrática del Estado. Es verdad que también está a mano la política municipal que, en cierta medida y con controles eficaces, podría ser más llevadera en cuanto a limpieza de los procesos políticos y económicos. Y, desde luego, siempre quedará la política administrativa desde bases ideológicas determinadas, aunque no sea en el cogollo directo del poder.
Siendo como son las cosas, creo que vivo profundamente inmerso en la cosa pública desde el papel que me ha tocado de observador de la realidad, desde la cercanía a la noticia misma, desde la crónica, el comentario y la transmisión de pensamientos a mis conciudadanos por varios medios. En realidad, no he vuelto a estar involucrado en ningunam actividad política directa desde que dirigí la campaña por el no en el Referéndum de Reforma del Estatuo de Autonomía de Andalucía. Desde la independencia y sin ningún compromiso partidario, realicé aquel trabajo que a pesar de todas las dificultades resultó muy gratificante y me trajo el conocimiento de personas como Francisco de la Rosa o Ramiro Guinea. En los último tiempos también he conocido a personas que se han entregado a la política y ya han sufrido su primera decepción dura: Fernando Infante, en primera línea o Ramón López, en labores orgánicas. Con todos ellos podría haber colaborado en política -bueno, ya lo hice desde el nacionalismo con de la Rosa y Guinea- . ¿Qué esperan hacer estos ciudadanos en el futuro? y ¿cuándo?, y ¿cómo?, y ¿dónde?, y ¿para qué? Todos, más o menos, nos movemos por los mismos caminos del centro político, del liberalismo en lo económico y en los derechos civiles; en lo social, alguno desde el cristianismo pero, esencialmente, todos desde el sentido común, apostamos por no abandonar a quienes nos necesitan.
Si menciono aquí a estos caballeros de la política es porque he tenido la suerte de conocerlos a todos, como digo, y todos ellos, hoy día, son no adscritos, perfectamente independientes de cualquier formación política. Todos ellos podrían estar donde quisieran por la talla de sus personalidades y su compromiso con la regeneración democrática. No sé qué les deparará la política, pero sí digo que sería una lástima que se perdieran para la asministración limpia en general y, en primera instancia, para la municipal. Huelva necesita de personas dispuestas a dar un impulso refrescante a la ciudad y, aunque en otros aspectos haya diferencias, no veo la dificultad para el perfecto entendimiento en asuntos municipales. ¿Deberían pensarlo ya, esperar estos cuatro años y buscar fórmulas de influencia en la vida social y política de la ciudad mientras tanto o perder para siempre el sueño de participar en política en pos del cambio de verdad tan necesario?