viernes, 30 de diciembre de 2011

INDEPENDIENTES POR HUELVA COALIGADOS






Los independientes de Huelva han decidido dar el paso al frente y constituirse en coalición con voluntad de

presencia en los ámbitos municipal, provincial y andaluz. No han desvelado si finalmente estarán en los comicios autonómicos, aunque por lo visto y oído en la presentación de la organización el día 29 en el hotel Tartessos de la capital, todo indica una clara voluntad de estar ahí.




Independientes. Coalición por Huelca (I.CxH) que es la denominación que las dificultades burocráticas le permiten tener, se ha echado al ruedo partidario con formaciones de siete pueblos hasta este momento pero con la convicción de que bastantes de las 21 organizaciones existentes en la provincia se sumarán. En el acto estuvieron presentes los alcaldes de Bollullos, Cartaya, Lucena del Puerto, etc... Además había concejales independientes de otros pueblos y también se encontraba en el acto Fernando Infante, al que muchas personas consideran muy cercano al movimiento independiente provincial.
En la presentación que de ellos mismos hacen, Independientes por Huelva se presenta como una coalición formada por partidos de ámbito local, de inspiración progresista en lo social y defensora de la transparencia y el sentido común en la gestión de los recursos públicos. Además, la coalición apuesta por el diálogo y el consenso para poner en práctica actuaciones de gobierno, de igual manera que exigen una profunda regeneración democrática en las instituciones. Por otro lado, Icxh entiende que el municipalismo es el elemento vertebrador de su trabajo político.
Aunque a lo largo de la ruda de prensa, Francisco Días Ojeda actuó como portavoz de la coalición, Juan Polo, alcalde de Cartaya manifestó que aún no hay cabeza visible elegida porque están sopesando la idoneidad de varios entre los que elegir. Del mismo modo se manifestaron otros miembros de la mesa como Manuel Mora, alcalde de Lucena del Puerto o el concejal de Palos asistente a la reunión. De igual manera manifestaron que de presentarse a las elecciones autonómicas conseguirían buenos resultados teniendo en cuenta que en las pasadas elecciones municipales obtuvieron el 7,47% de los votos,lo que los convierten en la tercera fuerza política en la provincia. También indicaron que razones de tipo burocráticos impidieron que en esas elecciones se presentasen como coalición, lo que les habría dado dos diputados provinciales, uno por la demarcación de Huelva y otro por el condado. También recordaron que IU obtuvo un parlamentario andaluz en 2008 con el 7,59% de los votos.
Independientes por Huelva también hizo un llamamiento a todas las formaciones que no estén bajo el paraguas de PP, PSOE, IU o PA a incorporarse a la coalición. Los coaligados se mostraron contrarios tanto a la congelación del salario mínimo interpersonal como a la postura de socialistas y comunistas de impedir que los alcaldes puedan ser parlamentarios. Además, manifestaron su voluntad de que aquellos cargos públicos, especialmente alcaldes, que han llevado a sus pueblos a la ruina, tengan que responder con su propio patrimonio y ante la justicia. Los independientes se mostraron esperanzados, muy motivados y convencidos sobre sus posibilidades si deciden dar el salto a la arena electoral en las elecciones andaluzas,

lunes, 15 de agosto de 2011

EL ADMINISTRADO

Cada agosto me resulta parecido. Pienso que la naturaleza se desintegra y que todo se convierte en un enorme erial, un todo polvoriento en el que es difícil moverse porque produce repelús (nunca soporté mis pies descalzos en superficies arenosas). Me retiro y quiero ser levedad, cosa inconsistente por volátil. Casi todo -todo en realidad-, me parece nada. Pertenezco a esa clase de personas que menguan en el estío y se agostan en el mes octavo lo cual, bien visto, es lo suyo. Nacido en julio pero hecho de maneras invernales, siempre más amables y elegantes, menos adocenadas –nunca ‘cosa de todos’-. Lo último tolerable es que lo vulgar sea además evidente y el verano se crece en eso.

Bajo la canícula, sólo de vez en cuando se asoma mi pensamiento a la realidad política chamuscada, humeante y de acre hedor. Aún no entro en materia, a no ser de viva voz. Vendrá el otoño, subirá mi tono vital y me dejaré llevar otra vez por la idea de que aparecerán soluciones. Después no quedará otra opción que defender, como un maniqueo, a unos frente a otros porque esos otros son los que más mintieron y porque su falta de hombría de bien les sitúa en las antípodas de mi pensamiento y extra muros de mi credo. Pero es agosto y porque no me sumerjo en el mar, prefiero hacerlo casi en nada, a espera de que acontezca algo mientras paseo las estancias olvidadas de grandes espejos. En ocasiones comprendo el temor de algunos a la intimidad de las velas y de las lunas; esas penumbras revelan grandes verdades en clarioscuros de escuela flamenca con pinceladas de Rembrandt. ¿Qué más se podría tener? Ah sí, para este crepúsculo ya casi noche me pido, en medio del salón de sillería monacal, la ‘Llama de amor’ y la cadencia de una voz cuyo origen no veo, pero que sé dónde se esconde.

o

Se levanta y dirige al ayuntamiento de la ciudad. Es un asunto de índole menor. Cuando llega ve a la encargada de entregarle el certificado que no recibió en casa por la torpeza de otro que tan siquiera atinó a escribir correctamente la dirección. Sorprendido, el administrado exclama. “Pero ¿cómo? ¡Esto no es lo que pacté con el concejal! Entiendo que no debo quejarme a Vd.’ -dice dirigiéndose a la funcionaria-, `porque Vd. ni redacta las normas ni habló conmigo!” La joven mira comprensiva y explica al administrado que el funcionamiento es ése y no otro. “Sí, -se extiende el caballero-, pero ¿nadie entiende que si no se es flexible saldré muy perjudicado? Ante la queja del administrado, la administrativa encoge los hombros.

El administrado calla. Poco más puede hacer. Sale a la calle y recorre el camino polvoso hasta su casa. Calor fuera y brisa glacial dentro por el estupor ante las administraciones. “Estos serían capaces de embargarme la paciencia, o quizás la pobreza con la que vivo y brindo”. Y pensó: “si un golpe suave, seco y perseverante en el mismo punto puede llegar a quebrar una roca, ¿qué vigor no hay en la mano de cada uno de nosotros con sólo emplear la palabra verdadera sin cejar por un momento?” Y se conjura a empezar y no parar hasta ver vencido a quien quizás por omisión permite tales injusticias en su ciudad. Hecho a las decepciones, vuelve a los espejos, a los salones entre palaciegos y monacales que crea en sus adentros para tejer la maraña de luces, palabras y sombras que harán caer al gigante hecho de nada. Eso piensa. Quizás le escuchen.

martes, 5 de julio de 2011

LOS EDILES QUE TENEMOS ...

A mi amigo -compañero dice él, y así me honra aún más-, Fernando Infante,


llamado a ser algo más que conciencia en la vida de Huelva y Andalucía.



Desde que hace unos días asistimos en el Ayuntamiento de Huelva al numerito de los emolumentos de nuestros concejales, no dejo de preguntarme si todo el trabajo, voluntario y personal que he venido realizando durante meses, ha tenido el menor sentido. He apostado claramente por el centro-derecha a falta de una formación nacionalista de centro u otra claramente liberal y federalista en el Estado. También fui amable con IU porque, a pesar de las distancias ideológicas, llegué a pensar que el sentido común haría que los izquierdistas apostasen por el cambio en nuestra Diputación. Pero me he encontrado con que aquel día, todos estuvieron a la misma altura y algunos, bastante peor de lo que jamás podría haber creído. Que Petronila Guerrero pidiese más dinero para Grabrie Cruz, su portavoz, está dentro de la lógica de súper protección de los del PSOE para con los suyos y de su filosofía de sacar tanto dinero a lo política como sea posible. Menos acertada estuvo la posición de protesta por la misma razón de Pedro Jimémez, el portavoz en el ayuntamiento capitalino de los de la ética política. Él también pedía lo mismo que la Guerrero, sólo que en este caso era para él. La cuestión es que tanto uno como otro protestaron porque los portavoces pasaban a cobrar 3.100 menos que los tenientes de alcalde. Ya ven. Los portavoces social-comunistas quieren ganar tanto como si fuesen tenientes de alcalde. No han ganado las elecciones pero quieren ganar tanto como si así hubiera sido. Por su parte, José Pablo Vázquez Hierro, de la Mesa de la Ría, calló prudentemente, quizás no recordando que en su discurso de constitución del ayuntamiento había dicho que los 'indignados' que gritaban en la puerta eran los mismos que habían estado en sus actos, o sea, en un guiño solidario a aquellos que de lo primero que se quejaban era de la falta de empleo y de la rapiña política. Buen empiezo para los ecologistas de alto poder adquisitivo.







Pedro Rodríguez, quien ya se había ajustado el sueldo de alcalde en un 18% como recomendó la Federación de Municipios, continuó con su ajuste, esta vez en un 15%. También habían sido ya retocados los salarios de los concejales, yendo de los 67.800 brutos anuales del primer edil, hasta los 61.100 de los tenientes de alcalde. los 58.000 de los portavoces, 54.000 de los concejales delegados, 51.700 del viceportavoz socialista (?) y el Defensor del Onubense (no puedo comprender este cargo porque creo que a Manuel Rodríguez ya se le ha agradecido suficientemente sus favores al alcalde), 44.000. Los 31 cargos de confianza se llevan 920.000 euros y el jefe de Calidad, Innovación y Medios Audiovisuales, 46.000. Esto es, sin mencionar lo que cobrarán los concejales por asistencia y lo que recibirá cada grupo, lo que los concejales del Ayuntamiento de Huelva han entendido que son sueldos razonalbles en una ciudad con el 30% del desempleo, con grandes capas de mileuristas y muchos con menos que eso; también con importantes sectores de la población en el umbral de la pobreza y de la exclusión social. Creo que éstos (los ediles), no leen los informes de Cáritas y si lo hacen, poco les importa. Por eso, no sé si me equivoqué. Habrá que madurar nuevas respuestas, incombustibles exigencias y condiciones para próximos apoyos y continuidad en la crítica y en la conciencia social. Y es que, en su enorme soberbia, estos piensan que ganan o pierden elecciones a tenor del destino, que el trabajo que diferentes sectores sociales realiza, la prensa por ejemplo, es baladí. Pues se equivocan, pero parece que no quieren aprender. El PP en Huelva tiene que recuperar la idea de partido político, no la condición de amigo de. La apuesta por esa opción desde la dirección andaluza ha traído males difíciles de corregir en este momento, pero no obstante la formación habrá de ir en esa dirección: partido, partido y partido..., nuevas incorporaciones -¡Dios Santos, hay personas esenciales para el desarrollo de nuestro amado sur, y están a la vista de todos-, y aire fresco a las administraciones para seguir ganando el futuro, ejemplarizando, sí, para que la sociedad entienda quiénes son los que están con ellos.

sábado, 25 de junio de 2011

ANDALUCÍA AUSENTE


Pasaron las elecciones municipales, se realizaron la mayoría de los análisis electorales y a la espera de la constitución de las diputaciones provinciales, queda el asunto de por qué, junto a las lógicas estrategias locales, la cuestión andaluza no fue tratada absolutamente por nadie en Andalucía. El caso Bildu, y a pesar de las muy especiales condiciones vascas y del desagrado que ese nacionalismo suscita en mí, ha demostrado que el debate nacionalista era posible e incluso necesario. Sin embargo, Andalucía ha dado la espalda a esa cuestión y ningún partido incluyó en su programa una visión ni desde el nacionalismo ni desde el andalucismo.
En Andalucía, el cisma entre PA y PSA fue superado con el pase de los de Pacheco a las filas de Pilar González y en las elecciones no han sido contrincantes. Además, ha irrumpido Espacio Plural Andaluz (EPAnd), conjunto de partidos independientes al que el PA se ha incorporado en numerosos municipios de la provincia perdiendo toda identidad como andalucismo reivindicativo. Además, el PA, en aquellos lugares en los que se ha presentado como tal, no ha recibido apoyo suficiente de los ciudadanos. Pilar González, secretaria general, no alcanzó el 5% para entrar en el Ayuntamiento de Sevilla, lo que habría sido una buena señal cara a las elecciones autonómicas, y en los discursos andalucistas se echó en falta una demanda nacional andaluza en lo que pareció un abandono calculado porque tal proyecto no vende en Andalucía.
Y es verdad que Andalucía se volvió rencorosa con el PA y que no es capaz de superar su enfado por los agravios históricos de ese partido con el país. Ni siquiera la eclosión de candidatos nuevos, como en Huelva, ha animado al electorado a un apoyo suficiente. La sangría de votos de la formación no para y aunque en Huelva haya conseguido 600 votos más respecto de los últimos comicios, ha sido bajo las siguientes circunstancias: huida generalizada del voto socialista, aumento del censo y de la participación en casi el cuatro por ciento, 16 años de gobierno popular y el PA sin competencia en su campo. Ni el debate andalucista ni el nacionalista han encontrado hueco en el panorama andaluz porque no existe un proyecto creíble ni claro y porque tampoco parece que, en este momento, los andaluces estén preocupados por un reconocimiento político más allá del actual marco. Además, cuando lo andaluz casi queda reducido a aspectos folclóricos o se centra en un supuesto arabismo de la realidad histórica andaluza ignorando todas aquellas otras cosas que han pasado en el país –romanización, cristianización, expulsiones, repoblación,…-, y se cierran los ojos a un nacionalismo de incorporación y radicalmente europeo, poco tendrán que hacer los escasos defensores del andalucismo de marca. Si las ideas más centradas en Andalucía realizan interesados saltos históricos y cometen omisiones para negar la auténtica realidad identitaria de Andalucía, poco o nada recibirán ya de esta tierra. A partir de aquí y hasta que soplen mejores vientos, la cuestión será exigir a los partidos mayoritarios, desde movimientos ciudadanos y sin duda, cada uno desde su lugar, que asuman en toda su extensión lo recogido en el Estatuto de autonomía y reclamar el cumplimiento de todos sus contenidos, siempre bajo la condición de que su artículo 1ºAndalucía es definida como nacionalidad histórica y que en el preámbulo se recoge que fue concretada como realidad nacional por la Asamblea de Córdoba de 1919. En fin, que Andalucía no es Castilla-La Mancha y que no puede renunciar a logros estatutario sino que, al contrario, debe ponerlos al servicio de los andaluces, lo que esperamos de un próximo nuevo gobierno andaluz.

ANDALUCÍA AUSENTE

Pasaron las elecciones municipales y realizados la mayoría de los análisis electorales y a la espera de la constitución de las diputaciones provinciales, queda el asunto de por qué, junto a las lógicas estrategias locales, la cuestión andaluza no fue tratada absolutamente por nadie en Andalucía. El caso Bildu, y a pesar de las muy especiales condiciones vascas y del desagrado que ese nacionalismo suscita en mí, ha demostrado que el debate nacional o nacionalista era posible e incluso necesario. Sin embargo, Andalucía ha dado la espalda a esa cuestión y ningún partido incluyó en su programa una visión ni desde el nacionalismo ni desde el andalucismo.
En Andalucía, el cisma entre PA y PSA fue superado con el pase de los de Pacheco a las filas de Pilar González y en las elecciones no han sido contrincantes. Además, también ha irrumpido Espacio Plural Andaluz (EPAnd), conjunto de partidos independientes al que el PA se ha incorporado en numerosos municipios de la provincia perdiendo toda identidad como andalucismo reivindicativo. Además, el PA, en aquellos lugares en los que se ha presentado como tal, no ha recibido apoyo suficiente de los ciudadanos. Pilar González, secretaria general de la organización, no alcanzó el 5% para entrar en el Ayuntamiento de Sevilla, lo que habría sido una buena señal cara a las elecciones autonómicas, y en los discursos andalucistas se echó en falta una demanda nacional andaluza en lo que pareció un abandono calculado porque tal proyecto no vende en Andalucía.
Y es verdad que Andalucía se volvió rencorosa con el PA y que no es capaz de superar su enfado por los agravios históricos de ese partido con el país. Ni siquiera la eclosión de candidatos nuevos, como en Huelva, ha animado al electorado a un apoyo suficiente. La sangría de votos de la formación no para y aunque en Huelva haya conseguido 600 votos más respecto de los últimos comicios, ha sido bajo las siguientes circunstancias: huida generalizada del voto socialista, aumento del censo y de la participación en casi el cuatro por ciento y el PA sin competencia en su campo. Ni el debate andalucista ni el nacionalista han encontrado hueco en el panorama andaluz porque no existe un proyecto creíble ni claro y porque tampoco parece que, en este momento, los andaluces estén preocupados por un reconocimiento político más allá del actual marco. Además, cuando lo andaluz casi queda reducido a aspectos folclóricos o se centra en un supuesto arabismo de la realidad histórica andaluza ignorando todas aquellas otras cosas que han pasado en el país –romanización, cristianización, expulsiones, repoblación,…-, y se cierran los ojos a un nacionalismo de incorporación y radicalmente europeo, poco tendrán que hacer los escasos defensores del andalucismo de marca. Si las ideas más centradas en Andalucía realizan interesados saltos históricos y cometen omisiones para negar la auténtica realidad nacional de Andalucía, poco o nada recibirán ya de esta tierra y será cuestión de exigir a los partidos mayoritarios, desde movimientos ciudadanos no necesariamente políticos, que asuman en toda su extensión lo recogido en el Estatuto de autonomía y reclamen el cumplimiento de todos sus contenidos, siempre bajo la condición de que su artículo 1º la define como nacionalidad histórica y que en el preámbulo se recoge que fue concretada como realidad nacional por la Asamblea de Córdoba de 1919.

lunes, 30 de mayo de 2011

La estrategia antidemocrática


El sistema político nacido en el 78 es tan imperfecto que tiene cierta tendencia a negar el pacto al PP. Es idea extendida entre los partidos de iquierdas que puesto que el 'progreso' y la fe en las libertades sólo puede estar en esas izquierdas, el compromiso con el PP es algo así como una traición a la causa democrática. A los nacionalistas -muy de derechas algunos de ellos, como PNV o Unió Democrática de Catalunya o Convergència Dremocrática de Catalunya-, tampoco les gusta la cercanía popular porque ese partido tiene una idea del Estado diferente a la de las organizaciones ahora 'soberanistas'. Esto es algo increíble pero que alcanza explicación en cómo el sistema político del 78 llega a ser loo que es hoy y cómo se atreve a negar virtualidad democrática al partido que ha hecho más por su conversión en partido plenamente democrático que el resto.

IU (PCE), es un partido de tradición totalitaria que apoyaba a la URSS y sus horrores. Santiago Carrillo, personaje muy activo en la Guerra Civil Española y actualmente persona muy cercana al PSOE, fue durante muchos años el -secretario general de la organización comunista y ya fuera de la clandestinidad, dejó el partido prácticamente vacío de miembros disidentes de su comité ccentral. El Partido Comunista (IU) tiene en su programa máximo la consecución de la Dictadura del Proletariado para alcanzar, por medios sin libertasdes, qjue la clase obrera se convierta en la vanguardia de la sociedad. Los usos y apariencias del comunismo en nuestros días es bastante democrático, pero no quiere acercamientos a una fuerza comko la popular por mucho9s votos que esa organización tenga.

El PSOE sufrió una importasnte transformación en Suresnes donde, por medio de métodos manipuladores, el tádem Felipe Gonzáles (el de los GAL y el AZOR), Alofonso Guerra, se hace con el controlo del parttido, enviando a Llopis, hombe de mayor formación socialista que los dos mencionados, al ostracismo político. Las grandes ayudas del socialismo y la socialdemocrcia europea, además de importantes aportaciones de lo que se consideraba el movimiento nacional hacen que el PSOE, en nada de tiempo, se convierta en una fuerza de poder que pronto sería hegemónica.

Desaparecida la UCD y el CDS, AP es la fuerza que queda en la derecha democrática. Ese partido tenía aún aspavientos de la derecha no democrñatica, por lo que tuvo que sufrir la refundación en PP y su salto al centro que le p'ermitieron convertirse en el partdio del centroderecha democrático español que llegaría al poder y gobernaría con altísima nota en el Estado español, al igal que ha venidio haciéndolo en muchas comunidades autónomas y ayuntamientos con excelentes resultados democráticos. El PP es, hoy en día, el partido de ámbito estatal con mayor comportamiento democrático, ya que el PSOE, por el mal uso del poder que ha venido realizando, ha venid a convertirse en lo que durante el régimen de autoridad de Franco fue el movimiento nacional. Ni el PSOE ni el PCE (IU) tienen hoy marchamo democrático suficiente como para discutirle al PP su filiación democrática. La negación a darle cuartel al partido del centro derecha viene más bien determinada porque en el régimen organizado por el PSOE, IU juega su parte importante, igual que los sindicatos de clase UGT y CCOO, convertidos en organizaciones verticales, vienen a completar, junto con el tribunal constitucional y la monarquía, la reforma que se hizo del régimen del 18 de julio y forman el reflejo puro de la expresión del general Franco de 'lo dejo todo atado y bien atado'. PSOE e IU son las dos caras de una misma moneda que han acabado en la práctica con las libertades públicas en el sentido que esas libertades deben ser garantías democráticas reales. El PP ha aceptado el status quo y lo mejor que podría hacer después de los próximos comicios electorales es comenzar a tomar distancia del régimen actual y empezar a poner las claves para su renovación en gran profundidad y pasar `por un proceso constituyente real que lleve al -estado español en un verdadero sistema democrático, desde la base hasta lio más alto, desde la vida cotidiana a la esleccción de la jefastura del Estado