domingo, 25 de julio de 2010
REENCUENTRO
jueves, 14 de enero de 2010
¡OH LOS ASTILLEROS!
Otra cuestión es la de la dejadez de los sindicatos en todo este conflicto, pero ya sabemos que a las organizaciones obreras -UGT y CCOO al menos-, no les parece del todo descabelladas las actuaciones del gobierno central ni el de la Junta, con lo que poco margen de acción han tenido en Huelva.
Por último, también he resaltado la improcedencia de apoyar lo público sobre lo privado, sobretodo cuando se tiende a asumir todos los fracasos empresariales de cierta entidad. Y mi pregunta es qué hacen los emprendedores cuando ganan grandes sumas de dinero, por qué no guardan en previsión de los malos tiempos. Parece que la respuesta es que viven convencidos de que el Estado -todos nosotros- vendrá a solucionarles las malas papeletas mientras que los pequeños empresarios -los autónomos de bar o de pequeña tienda- tienen que arreglárselas solos.
domingo, 10 de enero de 2010
De la Iglesia
viernes, 8 de enero de 2010
Giahsa, MAS, Ibercons...
domingo, 3 de enero de 2010
El nacionalismo necesario
Andalucía es uno de los países más importantes del Estado español. Como en el Estatuto de Cataluña, aunque por razones diferentes, en el preámbulo de nuestro Estatuto también se dice que Andalucía es una nación. Es obvio que el atrevimiento del Estatuto catalán reformado es mucho mayor que el del andaluz y que esa realidad es una de las razones que en su día me animó a coordinar y dirigir la campaña por el no en Huelva capital durante la campañad el referédum por la reforma del Estatuto. La única formación que pidió el no en ese proceso fue el Partido Andalucista, así que, llamado por éste, decidí realizar el trabajo antes mencionado desde la total independencia.
martes, 29 de diciembre de 2009
El caudillaje
Felipe González nos tenía acostumbrados al relumbrón y a la extravagancia y, si no, recuerden el uso que dicidió hacer del Azor, aquel buque que Franco empleaba para su asueto personal, el de su familia y el de sus poderosos amigos de la dictadura. A él le gustó aquello o, simplemente y como he mantenido en otros espacios, se consideró el último caudillo. Este histrionismo escénico de González, unido a su narcisismo y a su carácter ciclotímico -según él mismo confesaba en aquellos tiempos- le constituyen en una de esas personalidades fuera de la realidad tan típica en los políticos que alcanzan importantes responsabilidades. Por eso el bucolismo de Doñana le sentará bien pero seguirá siendo incomprensible para el común de los mortales que quien lo ocupó todo y encantaba las serpientes con sus discursos sin contenido, siga beneficiándose sin decoro de las cosas públicas.
A estos principios no es ajeno Felipe González quien, en sus diferentes períodos vacacionales en el espacio protegido, se sentía como en casa y así se comportaba. Sus compañeros de partido, tiernamente conmovidos por el posible aburrimiento de su ex carismático líder, le han querido dar un homenaje cálido y suficiente espacio para el cuidado de bonsáis. Otra cosa no tendrán estos chicos pero desde luego, cuidarse entre ellos sí que se cuidan y extrema solidaridad endogámica, sí que les sobra. Todo muy en la línea de los partidos que tras larguísimos años en el poder han tejido una red institucional con los suyos tan extensa y enmarañanada que han convertido sus gestos y actuacciones en lo que bien podríamos definir como un auténtico régimen de mando casi omnímodo.