La encuesta encargada por la Confederación de Vecinos de Andalucía (CVA) avisa que en las próximas elecciones municipales podríamos encontrarnos con una abstención media del 55%. Sabemos que lo que ahora toca decir es que esto debería hacer pensar a los políticos en lo que está pasando: el alejamiento y la desconfianza, cuando no el desprecio, de los ciudadanos de y por su trabajo. Pero la verdad es que ésa tendría que haber sido la idea principal que debería haber rondando a los administradores públicos desde hace tiempo, lo que habría hecho que quizás muchos se replanteasen su continuidad en la acción pública o dieran un giro a su presencia en la misma. Pensábamos que la política era servicio público y por eso la mayoría de los ciudadanos creían en los políticos. Pero esa fe ha desaparecido y hasta que se produzcan mayores cambios, habrá que exigir algunos gestos a los actuales representantes de todos.
En Huelva, una participación muy baja podría hacer que IU suba un concejal y/o que uno de los partidos sin representación consiga algún acta en el consistorio. Sin embargo, lo realmente importante es que los partidos movilicen al electorado con proyectos capaces de vencer la indiferencia. Creo que sin dudas, Huelva necesita una nueva ilusión, como aquella que Pedro Rodríguez fue capaz de insuflar en la ciudadanía en su día y que tan buenos resultados dio durante un período importante. Ese sueño por las cosas de Huelva movilizó un intenso sentimiento de que Huelva podría llegar a ser una ciudad dinámica e importante y se apreció un cambio sustancial en la capital por medio del PGOU, la recuperación de las tradiciones e importantes proyectos. Sin embargo, algunas cosas han quedado sin materializar y otras parecen haber perdido fuelle o sentido y aunque el equipo de gobierno ha prestado sus oídos a las necesidades de los ciudadanos (casos extremos como el de Astilleros o el del Polo Químico), le ha quedado poco margen de maniobra. Seguimos pendientes de mayores recursos económicos para los ayuntamientos. A Huelva le espera un año duro con la imposibilidad marcada por el gobierno central de que se pueda acudir a la financiación privada desde el 1 de enero. Naturalmente, un respiro sería la venta prevista del 49% de las acciones de Aguas de Huelva –espero que ahora la mayoría entienda por qué esa venta es necesaria- pero, aún así, mi parecer es que Pedro Rodríguez mismo debería representar el cambio necesario en la ciudad con la renovación, cuantitativa y cualitativa, de su candidatura y con la presentación de un proyecto que además de hacer hincapié en lo económico y ser contundente en su propuesta por el empleo, lo sea además en lo político (el por qué de las cosas) y que recoja las necesidades ciudadanas en un mensaje colectivo que hable de realidades y transformaciones creíbles.
Publicado el 1 de octubre de 2010 en el diario EL MUNDO HUELVA NOTICIAS en EL LABERINTO, mi columna semanal
En Huelva, una participación muy baja podría hacer que IU suba un concejal y/o que uno de los partidos sin representación consiga algún acta en el consistorio. Sin embargo, lo realmente importante es que los partidos movilicen al electorado con proyectos capaces de vencer la indiferencia. Creo que sin dudas, Huelva necesita una nueva ilusión, como aquella que Pedro Rodríguez fue capaz de insuflar en la ciudadanía en su día y que tan buenos resultados dio durante un período importante. Ese sueño por las cosas de Huelva movilizó un intenso sentimiento de que Huelva podría llegar a ser una ciudad dinámica e importante y se apreció un cambio sustancial en la capital por medio del PGOU, la recuperación de las tradiciones e importantes proyectos. Sin embargo, algunas cosas han quedado sin materializar y otras parecen haber perdido fuelle o sentido y aunque el equipo de gobierno ha prestado sus oídos a las necesidades de los ciudadanos (casos extremos como el de Astilleros o el del Polo Químico), le ha quedado poco margen de maniobra. Seguimos pendientes de mayores recursos económicos para los ayuntamientos. A Huelva le espera un año duro con la imposibilidad marcada por el gobierno central de que se pueda acudir a la financiación privada desde el 1 de enero. Naturalmente, un respiro sería la venta prevista del 49% de las acciones de Aguas de Huelva –espero que ahora la mayoría entienda por qué esa venta es necesaria- pero, aún así, mi parecer es que Pedro Rodríguez mismo debería representar el cambio necesario en la ciudad con la renovación, cuantitativa y cualitativa, de su candidatura y con la presentación de un proyecto que además de hacer hincapié en lo económico y ser contundente en su propuesta por el empleo, lo sea además en lo político (el por qué de las cosas) y que recoja las necesidades ciudadanas en un mensaje colectivo que hable de realidades y transformaciones creíbles.
Publicado el 1 de octubre de 2010 en el diario EL MUNDO HUELVA NOTICIAS en EL LABERINTO, mi columna semanal
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