sábado, 9 de octubre de 2010

DESCONTENTO

Pasar el verano en Huelva ha sido ilustrativo. Muchos ciudadanos estaban fuera de la ciudad y otros muchos acudían a las playas cercanas, lo que dejaba una estampa de cierta desolación. El sol ha caído impenitente y todo acercaba la impresión de estar paralizado. Pero a este paisaje ha habido que añadir la estampa de muchos inmigrantes dedicados a la recogida de chatarra y de ropa usada, de contenedores abiertos en procesión por unos y otros para ver qué iba quedando; los comedores públicos se ven desbordados y en algunos plantean la necesidad de poner la tasa de un euro para poder seleccionar al personal y lo de cáritas, ya sabemos, sin parar, mientras muchos han seguido aparcando coches antes de volver a sus chabolas. Un gran número de desempleados han visto con angustia cómo llevar a los niños a la playa ha sido una labor económicamente onerosa porque, por mucho que se diga, han sido –y siguen siendo- malos momentos para todos. El 5% de reducción en el salario de los funcionarios ha tocado la economía de muchos. El recorte de pensiones con la congelación y otras medidas que el gobierno pretende tomar, está dejando a las capas más desprotegidas en mayor precariedad y el largo suma y sigue que todos conocemos impiden que la población pueda estar tranquila. Ante esta situación, lo sensato es la pregunta: ¿deberían los ciudadanos sumarse a la huelga general del día 29 contra las políticas antisociales del gobierno?
He pasado mucho tiempo escribiendo y hablando contra unos manejos que sabíamos iban a traer este desastre. Lo he hecho yo desde donde me ha tocado y muchos otros desde el lugar de cada uno. Ni el gobierno ni los que les apoyaban –entre los que se encuentran los sindicatos- hicieron el menor caso. Ahora la UE dirige la política de ajuste del gobierno central. A pesar de haber dicho en tantas ocasiones la poca seriedad y responsabilidad mostrada por los sindicatos, creo que lo razonable es un paro general de importante participación y proyección posterior. En estos momentos no está en juego el enjuiciamiento de las organizaciones sindicales. Se trata de un claro pronunciamiento de los administrados frente a un gobierno que es en gran medida culpable de la situación. En democracia es difícil remover a un gobierno si este no pierde la mayoría que le apoya. El PSOE siempre buscará a alguien que le garantice el poder a cambio de lo que haga falta. La única oportunidad en mucho tiempo el conjunto de la sociedad española tiene de demostrar su enorme descontento es ésta, en la que un electorado cansado le dice a su gobierno que le censura en lo más importante de su acción: en la administración económica y en la generación de empleo. Por eso es importante que la gente pare ese día y que los que no puedan hacerlo porque forman parte de los 4 millones largos de desempleados del gobierno socialista, hagan acto de presencia en las manifestaciones para decir al ejecutivo que otras políticas son posibles y necesarias.

Publicado en el diario EL MUNDO HUELVA NOTICIAS el 17 de septiembre de 2010 en EL LABERINTO, mi columna semanal

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