Preguntado, le escucho decir a José Pablo Vázquez Hierro (Asociación Mesa de la Ría), que en realidad él también está saliendo en no sé qué panfleto que corre por las calles y que, así, a él también se le está implicado en el asunto del cierre de Foret. Pero la verdad es que el chaparrón ha caído sobre la Plataforma Mesa de la Ría –básicamente IU y otros grupos- y muy singularmente sobre la persona de Pedro Jiménez, coordinador general de IU en Huelva y concejal en el ayuntamiento de la capital por los comunistas. Creo, sin más, que en esta ocasión, la AMR (los arquitectos, para que nos entendamos), han marcado su presencia con el silencio y han intentado salvar la cara ante la opinión pública dejando que el chaparrón mojase sólo a los otros. Pero la verdad es que si en algún caso existiesen responsabilidades, ésas vendrían desde los dos movimientos hoy existentes y que en el momento en el que se convoca la manifestación por la recuperación de la ría eran una sola organización, y los entre 20 y 25 personas que salieron a las calles de Huelva aquel día. La verdad, he visto poca corresponsabilidad con lo sucedido y menos mano tendida desde la asociación hacia la mesa, poca disposición a compartir la impopularidad de los acontecimientos.
Si la pérdida de empleo siempre es dolorosa, ahora lo es aún más por cuanto la crisis tiene a nuestra provincia sumida en los 70000 parados. Pero, ¿hay culpables en lo sucedido en Foret? Costas –y no la Plataforma-, pone en manos de los tribunales la situación de los vertidos de fosfoyesos y son esos tribunales los que imponen una fecha para el cese de esos vertidos. Fertiberia ha encontrado una fórmula para seguir produciendo mientras que Foret ha decidido marcharse de Huelva seguramente por intereses económicos. Las industrias en cuestión, los trabajadores y sindicatos y básicamente la Administración, han contado con siete años para buscar alternativas a esa producción y lugar para los trabajadores que pudieran perder el empleo. Pero seguimos asistiendo al mismo proceso de forma sistemática en nuestra provincia, en Andalucía y en el Estado: los políticos han dejado de trabajar y los sindicato más o menos lo mismo. La Junta de Andalucía estafó a los trabajadores de Astilleros y los sindicatos permitieron que ese engaño tuviera lugar. Los políticos no han dedicado su tiempo a buscar soluciones, sino a promocionarse personalmente –caso de Mario Jiménez, líder provincial de los socialistas- y las organizaciones de trabajadores no se han colocado en posiciones de realismo, sino de mantenimiento de las cosas que había tal como estaban. Pero es más: sabemos que el efecto dominó acabará con la industria en la Avenida Montenegro y seguimos sin ver un movimiento de liderazgo y responsabilidad que quiera salvar el empleo en Huelva. Nuestra ciudad, junto con la provincia, tiene recursos para afrontar un futuro sin la fachada de Montenegro, pero carece del personal necesario para ponerse a hacer su trabajo.
La partitocracia ha ganado la batalla y los interés ciudadanos han sido olvidados por una clase política que entiende esa actividad como un modo de medrar y de ganar mucho dinero en poco tiempo. Y Huelva languidece ante la impasividad de las mujeres y hombres de la política, especialmente de aquellos que tienen la responsabilidad de ejercer el poder a favor de los administrados, a saber, los socialistas que son quienes gobiernan
PUBLICADO EN "EL LABERINTO", "HUELVAYA.ES"
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