sábado, 8 de enero de 2011

RÍA COLECTIVA

Preguntado, le escucho decir a José Pablo Vázquez Hierro (Asociación Mesa de la Ría), que en realidad él también está saliendo en no sé qué panfleto que corre por las calles y que, así, a él también se le está implicado en el asunto del cierre de Foret. Pero la verdad es que el chaparrón ha caído sobre la Plataforma Mesa de la Ría –básicamente IU y otros grupos- y muy singularmente sobre la persona de Pedro Jiménez, coordinador general de IU en Huelva y concejal en el ayuntamiento de la capital por los comunistas. Creo, sin más, que en esta ocasión, la AMR (los arquitectos, para que nos entendamos), han marcado su presencia con el silencio y han intentado salvar la cara ante la opinión pública dejando que el chaparrón mojase sólo a los otros. Pero la verdad es que si en algún caso existiesen responsabilidades, ésas vendrían desde los dos movimientos hoy existentes y que en el momento en el que se convoca la manifestación por la recuperación de la ría eran una sola organización, y los entre 20 y 25 personas que salieron a las calles de Huelva aquel día. La verdad, he visto poca corresponsabilidad con lo sucedido y menos mano tendida desde la asociación hacia la mesa, poca disposición a compartir la impopularidad de los acontecimientos.

Si la pérdida de empleo siempre es dolorosa, ahora lo es aún más por cuanto la crisis tiene a nuestra provincia sumida en los 70000 parados. Pero, ¿hay culpables en lo sucedido en Foret? Costas –y no la Plataforma-, pone en manos de los tribunales la situación de los vertidos de fosfoyesos y son esos tribunales los que imponen una fecha para el cese de esos vertidos. Fertiberia ha encontrado una fórmula para seguir produciendo mientras que Foret ha decidido marcharse de Huelva seguramente por intereses económicos. Las industrias en cuestión, los trabajadores y sindicatos y básicamente la Administración, han contado con siete años para buscar alternativas a esa producción y lugar para los trabajadores que pudieran perder el empleo. Pero seguimos asistiendo al mismo proceso de forma sistemática en nuestra provincia, en Andalucía y en el Estado: los políticos han dejado de trabajar y los sindicato más o menos lo mismo. La Junta de Andalucía estafó a los trabajadores de Astilleros y los sindicatos permitieron que ese engaño tuviera lugar. Los políticos no han dedicado su tiempo a buscar soluciones, sino a promocionarse personalmente –caso de Mario Jiménez, líder provincial de los socialistas- y las organizaciones de trabajadores no se han colocado en posiciones de realismo, sino de mantenimiento de las cosas que había tal como estaban. Pero es más: sabemos que el efecto dominó acabará con la industria en la Avenida Montenegro y seguimos sin ver un movimiento de liderazgo y responsabilidad que quiera salvar el empleo en Huelva. Nuestra ciudad, junto con la provincia, tiene recursos para afrontar un futuro sin la fachada de Montenegro, pero carece del personal necesario para ponerse a hacer su trabajo.

La partitocracia ha ganado la batalla y los interés ciudadanos han sido olvidados por una clase política que entiende esa actividad como un modo de medrar y de ganar mucho dinero en poco tiempo. Y Huelva languidece ante la impasividad de las mujeres y hombres de la política, especialmente de aquellos que tienen la responsabilidad de ejercer el poder a favor de los administrados, a saber, los socialistas que son quienes gobiernan

PUBLICADO EN "EL LABERINTO", "HUELVAYA.ES"

sábado, 1 de enero de 2011

NOTAS PARA EL CAMBIO

Bajo el título genérico de Notas para el cambio, iré dejando de vez en cuando en los blogs y en el periódico HUELVAYA.ES algunas de mis opiniones e ideas de aquellos aspectos que pueden ser importantes para la reorganización de la vida política en sus diferentes niveles: municipal, autonómico y central. Ni seré exahustivo ni pretenderé pericia especial.pero sí desde luego plasmaré brevemente mis opiniones informadas y formadas en mi experiencia cotidiana y desde mi preocupación ya más que larga por la vida sociopolítica del los lugares en los que me ha tocado vivir y sus habitantes. Espero una buena aceptación de esta iniciativa y la participación de mis conciudadanos teniendo en cuenta que, como siempre, la persona debe ser el principio y fin de cualquier acción política.
VISITANTES PERMANENTES

El ir y venir de derechos y deberes reconocidos a los extranjeros en España desde la Ley Orgánica 7/85 de 1 de julio, hasta el actual Reglamento, aprobado por Real Decreto 9323/2004, de 30 de Diciembre, sigue siendo un galimatías para el entendimiento de los ciudadanos de cuál es el status quo de muchos extranjeros en España y de qué se puede y debe hacer respecto de muchas situaciones irregulares. La provincia de Huelva es un lugar dentro de Andalucía y del Estado de gran recepción de estas personas que vienen buscando mejores condiciones de vida y que en muchos casos deciden permanecer después de agotada su relación contractual. El sentimiento de muchos ciudadanos es que, al menos a partir de ese momento, la inmigración se convierte en un problema. La realidad es que la sociedad pide unas medidas que pocos partidos parecen dispuestos a asumir, si acaso tímidamente el PP en el conjunto del Estado y Convergéncia i Unió en Cataluña.
A veces se suscitan cuestiones de índole moral: vivimos en una aldea global y nadie es quién para poner impedimentos al libre movimiento de los individuos por el planeta, dicen no pocos. Incluso desde un punto de vista estrictamente liberal, esos movimientos deberían regularse espontáneamente por las leyes del mercado, por la oferta y la demanda. La verdad es que en un mundo de continuas comunicaciones, en ocasiones los mensajes son falsos o mal interpretados y provocan avalanchas sobre informaciones ficticias. ¿Deben los Estados intervenir o permitir la permanencia bajo cualquier circunstancia de los inmigrantes sin papeles que vinieron por llamadas fantasiosas o de aquellos que ya terminaron las relaciones laborales para las que vinieron? Fíjense que incluso para aquellos que venimos del mundo cristiano –parece que la doctrina católica obliga especialmente-, no podemos olvidar que el Estado debe ir por un lado y la religión por otro. Hablamos de lo que es bueno para el Estado y no para lo que satisface nuestra fe, que quedará para la práctica privada o para asociaciones de la calidad que fuere. Aquellos que quieran seguir vendiéndonos conceptos como la solidaridad desde posiciones de izquierdas (PSOE), a las pruebas me remito de las medidas que han sido capaces de tomas con los trabadores y pensionistas españoles, por lo que sus argumentos quedan ampliamente desautorizados
Nadie puede negar el natural flujo humano pero tampoco se pueden seguir políticas de remover todas las vallas del campo ni la contraria ultranacionalista de sentir miedo a todo lo foráneo. Pienso que Huelva, Andalucía y el Estado tienen el derecho –creo que también es un deber- de reservar los recursos básicos de empleo para los naturales. Es más, cuando todos nos apretamos el cinturón y en medio de una crisis económica sin parangón insistimos en el recorte del gasto, no se puede olvidar que mantener una inmigración ociosa dentro de nuestras fronteras desequilibra gravemente nuestros recursos –el mismo gasto de una seguridad social universalizada intergalácticamente es un ejemplo-. Hay una estampa ya habitual: montones de chicos y no tan jóvenes tratando de aparar nuestros coches por unas monedas; individuos o parejas buscando todo tipo de chatarras para la venta y montones de buscadores en los contenedores de basura; comedores públicos saturados de inmigrantes cuando tantos naturales los necesitan debido al no reconocimiento en su momento de una crisis por parte del socialismo gobernante; aumento de la prostitución femenina y masculina como forma de supervivencia; los parques y otras zonas de la ciudad convertidas en zonas de contratación sexual y de dormitorios nocturnos, etc…
Pienso que la lógica de las cosas ha de llevar a la revisión de la actual Ley de Extranjería y, mientras tanto, a poner en práctica la actual en cuanto la devolución de indocumentados a sus lugares de origen, en este caso tanto no comunitarios como a aquellos que lo son. Hay que estimular la vuelta de aquellos que quieran hacerlo pero no están en condiciones económicas de hacerlo por medio de incentivos económicos, como posibilita la normativa aquí. Creo en el mercado libre, pero regulado en condiciones de igualdad. Lo ocurrido el pasado año en las playas de Cataluña es ejemplo de lo que digo: se estaba permitiendo a los inmigrantes vender en primera línea de playa sus productos a precios simplemente sin competencia, mientras que los comerciantes instalados en sus locales y sometidos al largo listado de impuestos habituales, no podían competir con ellos. La venta ilegal tendrá que ser eliminada y revisar, simultáneamente, la situación de estos inmigrantes, casi todos ellos sin papeles.
He tratado de realizar una breve revisión de los aspectos morales, políticos y prácticos que se presentarán a nuestros políticos en los diferentes procesos electorales que se nos avecinan y en cuanto a la inmigración y es mi opinión que habrá que mojarse. Si la llamada izquierda socialista (PSOE), por razones electorales y de hipocresía electoral no se atreve a hacerlo, la derecha y el centro derecha debería asumir que el Estado ha de tomar medidas importantes en ese sentido para que nos vayan quedando más claros el número de parados reales y qué trabajos los desempleados españoles no quieren asumir y tomar medidas contra quienes bloquean el mercado laboral desde los distintos Servicios de Empleo de cada comunidad. Por otra parte, los mismos ayuntamientos quedarán liberados de obligaciones para las que no fueron creados y además no pueden asumir. Habrá que contar sólo con aquella inmigración que absorba el mercado y resulte por lo tanto tan productiva como la mano de obra oriunda y sin olvidar que aquel inmigrante deberá ser tratado con todos los respetos y con atención a todos los derechos aquí y en sus países

domingo, 12 de diciembre de 2010

EL CAMBIO O LA VERGÜENZA ACTUAL

Europa ha afrontado muchas crisis y los pueblos de España también. Cuando el continente enfrentó la II Guerra Mundial, aquí un golpe de Estado ya había terminado en Guerra Civil y acabó con las libertades que la II República había traído. Aquel régimen equivocó el rumbo y provocó una reacción militar que nunca debió tener lugar pero, quienes junto con el desarrollo democrático quisieron hacer una revolución que a la larga acabaría con aquél, dieron pábulo a su perversa imitación, el fascismo y el golpismo.

También hoy enfrenta Europa una importante crisis interior y otra vez el Estado español vive inmerso, muy, muy dentro de ella. No es sólo la penosa situación económica, sino la pérdida de confianza interior que provoca la corrupción generalizada y una política territorial no claramente definida y con todas las posibilidades abiertas. Urge, en este momento, el inicio de una regeneración que quizás no será tan rápida como sería deseable, pero al menos debe comenzar. Fundamental es que el partido hoy en el poder central, el que ha ejercido casi hegemónica mente después de la transición, lo abandone y se regenere a sí mismo. A su vez, también es necesario que el PP haga su propio examen de conciencia y se comprometa plenamente con las libertades públicas. Cataluña tendrá que entender que este no es momento para el concierto económico y que tendrá que ralentizar el avances autonómico mientras continuemos en crisis. Las comunidades que no tienen un sentimiento nacional claro habrá de entender que su autonomía debe adelgazar y que tendrán que desaparecer las administraciones paralelas allí donde no suponen un plus de mejora en la gestión ni de racionalización del gasto. El papel de las Diputaciones debe ser cuestionado y dar lugar a su desaparición. El funcionariado tendrá que ser revisado e ir a la baja. Los sueldos políticos limitados, el número de asesores marcados por ley, etc. La cuestión constitucional está abierta: la mayoría de la ciudadanía pide cambios en varios sentidos y eso tendrá que ser oído. Quizás habrá que esperar a la desaparición del actual Jefe del Estado para que entre en cuestión monarquía o república, cuando la primera no tiene el menor sentido de ser. Como he escrito antes, el título octavo tendrá que ser retocado y dejar claro para qué nació en el 78, para aquellas comunidades que ya tuvieron estatuto aprobado durante la república y para Andalucía que se lo ganó ampliamente. Después tendrá que venir la cuestión federal o confederal y otras tantas que haga del español un Estado moderno y donde todo el mundo puedas sentirse cómodo en un régimen de libertades y de amplio control de las instituciones y de los políticos.

En cuanto a Andalucía, hablamos en otro momento

martes, 19 de octubre de 2010

¿CON LUBRICANTE O A PELO?

El cinismo socialista sólo es posible en lugares ocupados ideológicamente por un partido que se ha adueñado de todos los espacios políticos y sociales. A Guadalupe Ruiz habrá que agradecerle muchas cosas -no seré yo quien diga que no ni quien diga que sí-, pero no se puede ignorar que paralizó en su día la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) del conocido como Monumento a Colón o Monumento a la Fe descubridora. Este gesto, por sí solo deslegitima a la Sra. Ruiz como responsable de la comisión elaboradora del documento para que la Rábida pueda ser declarada Parimonio de la Humanidad porque, además, aquella negativa posibilitó la construcción por parte de Endesa de la central de ciclo combinado en la Punta del Sebo justo detrás de dicho monumento y erigió a la central en la líder paisajístico de una de las vergüenzas onubenses.
La Sra. ruiz lleva muchos años en política, en cargos de responsabilidad siempre dentro de las filas del socialismo. La asunción por parte de la mayoría de los políticos de que lo suyo es una profesión y no el servicio público que representó en otros tiempos, posibilita que las guardias de los partidos -en este caso el PSOE-, convertidos en auténticas nomenclaturas como en las dictaduras soviéticas, vayan rondando por diversos estamentos de poder o adyacentes sin que parezca que ese ciclo tenga fin. Esa era, por ejemplo, la forma de actuar de la Falange o de cualquier régimen totalitario -los más informados ya sabrán qué está pasando en Sevilla entre la Junta de Andalucía y la esposa del número 2 del socialismo andaluz, Rafael Velasco. Ni para el Sr. Velasco ni para la Junta lo que está sucediendo es noticiable, todo es absolutamente normal-
En cualquier caso, el nombramiento de la Sra. Ruiz en la responsabilidad que se le encomienda, es como poner a los zorros a cuidar de las gallinas conociendo cuál fue su actitud en 2003. Y además, la apropiación continua de los políticos y de las instituciones de los que son empresas civiles da mucho miedo, produce auténtico estupor a las mentes librepensadoras y amantes de la libertad. Petronila Guerrero se apropió del proyecto civil y ahora se lo entrega a quien ya demostró su desafecto por algo tan sensible en la historia y la cultura de la ciudad. Y nosotros, ¿qué se supone que tenemos que hacer?

viernes, 15 de octubre de 2010

CRISIS MORAL

Curiosidades: parece cosa definitiva que se pierden los Astilleros de Huelva para conservar los de Sevilla. En fin, lo que siempre habíamos dicho. Repito lo que decía la semana pasada: un partido fuertemente andaluz, sin miedo a cuál deba ser el final al que haya que llegar en cuanto al autogobierno, no habría permitido que una parte de Andalucía tuviera que doblegarse al interés de otra, tal como hace el PSOE, partido que desde el primer momento demostró su vocación sevillanista por encima de los intereses del conjunto de Andalucía. Cuando el Tribunal Constitucional hizo pública la sentencia sobre el Estatuto catalán reformado, pareció como si el Estado hubiese entrado en crisis cuando, en realidad, sólo era una de las claves que señalaban en esa dirección y me parece que la pérdida de una naviera como Astilleros de Huelva es otra en la dirección de nuestro fracaso económico. Repetimos otro ratito: el régimen español es corruptible y como consecuencia, está corrupto. Vivimos una administración de la cosa pública tendente a que determinadas familias políticas y, a veces, no tan políticas, manoseen ese objeto a su gusto e interés. Las políticas económicas fracasadas han llevado a millones de ciudadanos a encontrarse sin empleo o en ERTES sin que la masa social vea la necesidad de movilizarse. Los sindicatos, convertidos durante años en correa de transmisión de esas políticas, quisieron justificar su impostura con la convocatoria de una huelga general en la que ya vimos qué pasó. Los pensionistas ven tocados los derechos garantizados por el Pacto de Toledo y los funcionarios asisten a cómo el patrón (el Estado administrado por el PSOE), reduce sus emolumentos. Una vez más, las conciencias no se ven especialmente conmovidas. A su vez, hemos visto como ingentes grupos enfervorecidos ondeaban una enseña a la que nunca habían prestado la más mínima atención. El triunfo de la ceremonia de la distracción ha paseado su orgullo en el tremolar del rojo y el gualda y el embotamiento y embobamiento generales mientras la crisis moral sigue pasando desapercibida.
Entiendo el miedo a reconocer que eso pasa realmente y que dé vértigo acometer el rearme moral, porque eso implica un cuestionamiento que va de lo particular a lo general y de lo social a lo político. Sí, el Estado está en crisis: son múltiples los indicadores que lo confirman y esa crisis sólo podría arreglarse con la refundación del Estado mismo, desde la fórmula de la jefatura hasta la composición territorial, pasando por una nueva ley electoral, de partidos, de sindicatos y modos de control que minimicen las posibilidades de corrupción. ¿Hay algún político que quiera hacer este trabajo? Sinceramente, creo que hoy no.
Publicado el 15 de octubre en el diario EL MUNDO HUELVA NOTICIAS, en EL LABERINTO, mi columna semanal

jueves, 14 de octubre de 2010

SÓLO UN PENSAMIENTO BREVE

Si lo piensas bien, los pueblos sólo suelen ser oídos cuando arrastran a una situación dramática a organizaciones políticas mayores. La mayoría de los Estados sienten pánico al hecho de perder una de sus partes. Por eso es que un pueblo con uno o varios partidos políticos propios fuertes alcanzan mayores cotas de bienerstar mientras que las sociedades serviles con el centro de poder no evolucionan, sólo son útiles como granero de votos y como banquillo para que el señorito centralista descanse sus piés. Un puelo que no practica la rebeldía contra una estructura que le mantiene casi en el subdesarrollo, es poco merecedor de ser tenido en cuenta. Y lo que es más triste, será el primero en jalear las excelencias del poder que les margina y de elevar el canto de la pertenencia al todo y de la necesidad y obligación de la unidad.