sábado, 9 de octubre de 2010

EL FRACASO ANDALUZ

Andalucía continúa sumida en una situación bostezante, de tal suerte que sólo será la providencia la que evite que dicha condición se prolongue ya que los andaluces no han parecido dispuestos a hacerlo. Un instrumento eficaz para romper el status quo sería una formación nacionalista creíble, pero, de hecho, no tenemos formación nacionalista en sentido estricto. Cuando tras el pacto constitucional del ’78 Andalucía se ganó el derecho a estar entre las comunidades de primera, desperdició aquel acontecimiento. El PSA de entonces, que tanto ayudó a la creación de conciencia nacional andaluza, cometió errores de los que hasta ahora no ha sido capaz de recuperarse y el PA sigue pagando el precio de aquellas y otras culpas cometidas en el camino. Ausente de un partido de conciencia nacional con proyección social, Andalucía vive en el bloqueo que caracteriza a la mayoría del Estado. Dicen algunas encuestas que si en este momento tuviésemos elecciones autonómicas, el PP obtendría la mayoría absoluta. Ojalá eso se convierta en realidad, porque en nuestro territorio aún no se ha producido el turno tan necesario para la higiene democrática. Pero esas mismas encuetas también dicen que en Huelva se produciría un empate técnico entre las dos formaciones centralistas, siendo incapaz el electorado onubense de abandonar a su suerte a un partido (PSOE) que lo tiene castigado a la falta de infraestructuras y al desempleo.
Si Andalucía hubiera disfrutado de una organización nacionalista de cultura emancipadora, moderna y superadora de los estereotipos, luchadora por una estructura territorial compensadora, capaz de animar a las capas inversoras a hacer patria y al tejido productivo a sentirse solidario desde las capacidades individuales; beligerante con el poder central cuando los interese andaluces se han visto agredidos; mostrando a la gente que hay un camino distinto al de las subvenciones, que hay más gozo en producir, cada cual desde su ámbito, que en recibir continuamente –porque recibir continuamente nos esclaviza -; que nadie inventó el nacionalismo andaluz y que no debemos culto a la personalidad de ninguno; que somos agradecidos a lo que cada cual aportó, pero que ni el pensamiento ni el pronunciamiento de otros sobre los símbolos ni nuestra cultura nos obligan; que queremos la responsabilidad de gobernarnos en toda la extensión de esa expresión y que no tenemos miedo a hacernos cargo de nosotros mismos; que estaremos sólo con quienes nos quieran y respeten como somos; … Pero Andalucía no posee algo así y, entre desanimada y perezosa, se condena a sí misma a ser apéndice de un poder injusto y alienador.

Publicado el 8 de octubre de 2010 en el diario EL MUNDO HUELVA NOTICIAS en el espacio EL LABERINTO, mi columna semanal

5 comentarios:

  1. Correcto Javier. Por cierto esto también es crear. Pero quizás es el momento de dar un paso más y ya que la divina providencia, dudo mucho que se acuerde de nosotros, que es difícil que ese movimiento nacinalista andaluz nazca en estos momentos, ni ese ni cualquier otro, quizás debamos pensar en positivo, y frente a la ausencia de ideas, de los que se supone confiamos nos aportaran las suyas, esos que se hacen llamar clase polícica, hoy profesionales, podemos incitar a que los que unicamnete somos ciudadanos, sin aspiraciones a hacer oposiciones a político, pero capaces de generar ideas, se lancen a transmitirlas, y crear un espacio donde depositarlas y el que no tenga ideas y quiera utilizarla, que las use. Crear un "saco de ideas"
    Si te parece continuamos hablando del tema

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  2. Así es, Ramiro. Difícilmente en las actuales circunstancias pueda ser promovido un movimiento de ese tipo -la política actualmente o es dinero o no es nada y lo que propongo exige un esfuerzo demasiado romántico y sin honorarios-. Aún así, pienso que desde las posiciones individuales también se hace patria, por modesta que pueda ser la aportación. Igualmente de acuerdo en cuanto a la sequía de ideas y en la pereza por generarlas desde esos que cobran por tenerlas y que tú tan bién defines. En cuanto a lo que llamas "saco de ideas" dispuesto a continuar hablando.

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  3. Como te dije querido amigo, no puedo compartir la idea soberanista de Andalucía, pues no existen rasgos diferenciadores "estereotipados" que nos hagan ser distintos al resto de los españoles. De hecho entiendo que esta es una de las razones esenciales del porqué no apareció un partido político fuerte con la tendencia de independentismo feroz. El andaluz, en su inmensa mayoría, se siente identificado con la idea de España y excluye cualquier interferencia respecto de ese sentimiento. En muchos casos la idea de nación andaluza queda como anecdótico frente al sentir general de ser español. Creo que cualquier partido que naciera con esa idea estaría condenado al fracaso, no ya por ser el político un profesional, sino por el escaso seguimiento y la falta de fundamento, criterio o ideas para nutrir dogmáticamente a un nuevo partido político. Si comparto contigo el criterio de que no es momento de crear una formación política con esta finalidad además de carecer del tiempo necesario para su implantación, pues comparándolo con el vasco y el catalán estos tienen más de cien años de antigüedad y se encuentran arraigados.

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  4. Enrique, te agradezco que hayas dejado tu comentario aquí también. Mira, cuando hablo de la superación de los estereotipos, lo que quiero decir es que la formación con la que sueño no debería quedarse en el "tipiquismo", bien al contrario, habría de ir muy por encima de los mismos y arriesgarse a impregnarse de todo lo nuevo que pueda asimilar para ser realmente genial, original y eficaz. En cualquier caso, de ninguna manera me refería a hechos diferenciales, como se puede colegir que tú interpretas cuando hablas de los "estereotipos catalanes y vascos". Desgraciadamente y aunque tú pienses lo contrario, el andaluz bosteza -"(...),Andalucía vive en el bloqueo que caracteriza a la mayoría del Estado"-, añado-.
    Es cierto que el PSA, en su momento, llegó a tener 5 ó 6 Diputados y no sé si 2 representantes en el Parlamento catalán. Esa fuerza era real y una buena administración de aquellos resultados y una formación adecuada de la población desde entonces, habría llevado a Andalucía a una posición bien distinta a la actual en cuanto a niveles de autogobierno -mayor soberanía al fin y al cabo, ¿no, Arroyo?-
    En cuanto a que Andalucía sea o no una nación, podríamos seguir varios criterios e incluso entrar en discusiones filosóficas o antropológicas que para qué, pero al margen de que el mismo Estatuto andaluz, en su preámbulo, recoja que "El Manifiesto andalucista de Córdoba describió a Andalucía como realidad nacional en 1919,..." y que agregue:"Hoy,la Constitución, en su artículo 2,reconoce a Andalucía como una nacionalidad ...", el Diccionario de la RAE, define nación así:
    (Del lat. natĭo, -ōnis).
    1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.
    2. f. Territorio de ese país.
    3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.
    De país, en lo que nos pueda interesar, el mismo diccionario dice:(Del fr. pays).
    1. m. Nación, región, provincia o territorio.
    Creo que las definiciones del diccionario son suficientemente claras. Andalucía es un país como lo es el vasco o el valenciano para tanta gente a quien no gusta lo de reino de Valencia. En fin...
    En cuanto a Sabino Arana, ya verás: parece que mantengo todo lo contrario de lo que tú dices. Lo que defiendo es que nadie inventa el nacionalismo andaluz -aunque B.I. fuera el promotor de una idea política y organizativa que lo incluía -hablo de las Juntas Liberalistas- y, añado, que "ni el pensamiento ni el pronunciamiento de otros sobre los símbolos ni nuestra cultura nos obligan."
    Arroyo: el empecinamiento, la opresión en otros momentos históricos, la usurpación de aspectos culturales andaluces (los estereotipos que yo decía)para convertirlos en expresión de "lo español" y un largo etcetera, hacen aparecer a los andaluces algo así como los servios del sur. Lo que yo mantengo en el artículo que comentas es que la existencia de una formación como la que describo (nacionalista de carácter liberal y pactista, como habrás podido comprobar), habría supuesto un elemento liberalizador para nuestra tierra y nos habría llevado a cotas de poder semejantes a las que pueden hoy detentar otros territorios del Estado, para no dejar de lado los logros económicos y en infraestructuras que Andalucía habría logrado.

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  5. En el fondo, querido amigo, tengo que reconocer que tienes razon, en cuanto a ser el territorio menos reconocido, es decir, la cenicienta ya que siempre hemos tenido dos aspectos esenciales que nos han ubicado a lo largo de la historia y que no son otros que el vernos como una zona cuyos recursos se han basado esencialmente en la agricultura y en el folclore. En la base de lo que me expones tengo que reconocer que es necesario un partido fuete que defienda nuestros intereses, pero alejado de identidades diferentes al marco que nos une a todos que es la idea de España, ya te lo dije, lo andaluz debe ser interpretado siempre desde la perspectiva de lo español. En cuanto a lo de Sabino Arana, te digo que nunca ha habido un aprovechamiento egoista desde la perspectiva de España, eso es al contrario, una aportacion que los andaluces hacemos, de la misma forma que los navarros con los San Fermines, a la idea de España, es decir, una unidad cultural proyectada al mundo entero y son aspectos que nos unen frente al distanciamiento que otros pensamientos esgrimen como idea o señas diferenciadoras del resto de los territorios españoles.
    De todas formas seguiremos con este debate que siempre me apasiona cuando tengo el gusto de disentir con vos. Un abrazo.

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